Tengo un mambo en la cabeza, sufro. Tengo miedo. Los errores se repiten, estoy cansada. Ya no sé como reaccionar, se me va de las manos. Qué hago? Me la juego? Sigo apostando? No tengo ni idea que carajo hacer. Ya es tarde, tengo muchísimo sueño pero no puedo dormirme. Cómo conciliar el sueño con mis pensamientos? Dale cabeza, tranquilizate, mi cuerpo y mi cociente quieren dormir. Y sí, pasaron cosas hermosas, de las que no me arrepiento, pero esto me pudre, me pudrió. Es más que obvio que me voy a arrepentir. O capaz no... Uf, que cambiante que estoy. Estoy muy manija. Muy.
También estoy sensible, le detectaron algo heavy a mi vieja y estoy cagada en las patas. Hoy charlamos y me contó un poco más de que se trata, me calmó pero yo sigo igual. Le pasa algo y me muero, de verdad.
Terminé el colegio, por fin. Y el instituto! Va, casi... El sábado rindo el oral, pero ya aprobé el escrito, que es lo que más me asustaba.
El otro día acomodando, encontré una cajita llena de cartitas. Encontré una de mi tía Tita. Largué llanto descontrolado. La extraño, y bastante. También una foto de mi abuelo Cacho comiendo naranjas, asustandome. Llanto interminable. Es como que necesito un abrazo de ellos, que me transmitan paz, nada más.
Por suerte, falta poquito para las fiestas. Esas fechas me ponen mimosa, contenta. Para noche buena y navidad tengo cero expectativas, pero para fin de año y año nuevo, ya tengo todo planeado. ¡Que perfección!. Estoy esperando ansiosamente Gesell. No soporto más, quiero estar ahí. Lo necesito, mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario