Hacía mucho no escribía, será porque estoy mejor? O simplemente, porqué aprendí a convivir con toda la mierda? Estoy agobiada de esta rutina de mierda, tengo una mochila enorme en la espalda que la tengo que sobrellevar hasta donde pueda. Me enteré de cosas fuertes que ya no se como simular. Necesito un oído, de esos que tenía antes, esas charlas en las que podía sacar todo y quedar limpia. Quién pudiera volver el tiempo atrás, no? Sería feliz, de nuevo. Aunque bueno, no estoy feliz pero sí contenta, porque ella sigue acá, conmigo. Se mejoró, y esta bien. Qué sería yo sin ella? Prefiero no saberlo. Espero que sea eterna y que este siempre para mimarme. El gordo cada día se hace más importante, ya más que un novio es un hombro, un oído, un pañuelito, un mejor amigo, un paraíso.
Estoy sin ganas de nada, para atrás con todo. Es el último trimestre y ya tiré todo a la mierda. El 7 tengo integradora de matemática, y si no me pongo a estudiar, me la voy a terminar llevando. Mi pieza siempre es un poco más fea, necesito ponerle onda porque cada vez me deprimo más. Las hormigas atacaron mi casa y cada día estoy más convencida que quiero irme a vivir a un departamento. La computadora se sigue rompiendo, igual que cada cosa que toco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario