Siempre me costó el hecho de empezar una entrada y hoy cambió el porqué, y es por el simple motivo que no puedo abrirme ante tantos sentimientos. Me distancié del compañero que me contuvo y me sacó mil sonrisas, que estuvo ahí cuando todo mi alrededor se destruía y solo él estaba sosteniendome y diciendome que todo iba a estar bien. Mi gran amor, o como dice una persona que admiro un montón "mi genio amor". Que frase... Y él si que era mi genio, cada vez que me pasaba algo me abrazaba, me tocaba el pelo y dejaba que llore a upa de el hasta que se me pase; me sanaba como los genios de las lamparas, pero él era real. Aunque las cosas no fueron como yo hubiera querido, me tocó perdonar. Muchas veces perdoné... Por amor. Tanto lo amo, que lo tuve que dejar ir. Porque le estaba haciendo mal, porque ya no era feliz conmigo, porque tuvo que buscar felicidad en la noche y en otras mujeres, porqué no...
Y nadie puede entender mi dolor, porque no creo que nadie sepa lo que el significó para mí. Lo que me marcó, lo que me enseñó.
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| Para siempre. |
Me hace mal saber que esta con esas chicas que siempre quise lejos, por fáciles, lindas, flacas y copadas. Que ya no soy dueña de su cuerpo, el que me hizo volar con solo mirarlo. Que su sonrisa ya no sonríe por mi y como voy a curar esta herida si lo que me enamoró fue esa mueca que me besaba cada cicatriz. Y esa espalda... La que hace un año y casi nueve meses hizo que jamas quisiera tocar otra (donde siempre fui feliz). Y él, el egocéntrico hincha de boca, el malhumorado que solo sonreía si me ponía a cantar o mimarle los pies, el que roncaba y me hacia reír tanto que lo despertaba, el compañero de baile y militancia que toda mujer sueña. Él si que era magia.


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