4 de julio de 2012

Preciado martes.


Hoy es uno de esos días en los que no quiero aparecer, igual que ayer. Creo. Por Dios, qué martes tan pete que pasé. Hay veces que no reacciono, osea, digo todo que sí para no generar problemas pero muchas cosas me joden y no sé por qué motivo, no las digo... Si, mansa boluda. Todavía no puedo entender como mi humor depende de una persona, y si obvio. Es él. Hay cosas que no capto, deben ser características de una personalidad que no estoy acostumbrada a sobrellevar. Intento, pero no puedo. Siempre me replanteo lo que hago mal, pero creo que ayer él estuvo mal y no lo reconoció... Yo supongo que tener una relación es también un poco de esto, aprender del otro y aprender de uno mismo. Pero después de todo, intenté aflojarlo un poco y saber porque esta tan sensible. Ahora lo entiendo. Lo que genera en mi él, es algo inexplicable. Me hizo vivir cinco meses de enseñanzas, felicidad, enojos, celos, lágrimas, reconciliaciones, peleas y replanteos. Aunque muchas cosas fueron horribles, siempre fui feliz y eso es lo más importante.
Ayer también, ví a Eliana llorar. Si señores, alguien tuvo el tupé de hacerla llorar. Fue un momento horrible, yo siento que si ella se cae, todo se va a la mierda. No entiendo como él le pudo hacer eso, ¿¡Con qué necesidad!? Como se nota que no la conoce. Ella en mi vida es indescriptible, es una de mis piernas, una de mis orejas, uno de mis ojos. No podría estar feliz sin ella. No puedo creer como cambió mi vida conocerla. Es un ejemplo de amiga y algo mucho más importante, es un ejemplo de persona. Está demás aclarar, que daría todo por ella, hasta lo que no tengo. ¿Saben por qué? Por qué sé que es una de las pocas personas que lo haría por mí. La amo. Te amo hermana, hoy y siempre.


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