Desde aquel día que te vi, que pasamos una tarde juntos, que me abrazaste, me dí cuenta cuanto te adoro.
Vos sos perfecto, sos el hijo de la perfección. No sé como haces para hacer cuando me despierto, abro los ojos toda dormida, pienso en ese abrazo y siempre me sacas una sonrisa.
A pesar de que estas pasando por un mal momento porque una tarada te hirió, rompiendote el corazón, sin ganas de nada, queriendote matar, hacerte daño.
Nadie sabe lo que siento por vos. Pero estoy segura que la/el que lea esto, va a saber de quien hablo. Ojalá te viera como un hombre posible.
Eso es imposible.
Creo que mi corazón no miente, pero mi cabeza no lo quiere aceptar.
No sé que hacer contigo, no quiero ser una mierda, pero tampoco quiero perderte, por eso es mejor decirte adiós. Aunque me cueste horrores, te diré adiós.
Gracias por hacerme sentir tan bien, nunca un hombre me hizo sentir tan bien.
Aunque seas perfecto, porque la perfección si existe, te diré adiós.
Cueste lo que cueste. Adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario